Yo soy muy espiritual

Yo soy muy espiritual

Empezando por el yo y acabando con el muy espiritual, parece ser que no comprendemos lo que somos. Como no alcanzamos a retirar el yo, se nos queda inalcanzable comprender que de ser algo somos espíritu viviendo una experiencia física. Pero si, esto son solo palabras para la gran mayoría de nosotros. 

En mi caso, lo más cerca que estoy de sentir que no soy nada de lo que me creo ser, o ese yo, es cuando me rindo, cuando abandono toda justificación de odio o miedo, o cuando me siento a meditar y deja de existir el tiempo y el espacio y acabo experimentando lo que si siento que es verdad, una plenitud y expansión que no se asemeja a nada que pueda obtener en mi vida a través del yo ego. Es como un desplazamiento del personaje y una fusión con el todo, donde no hay yo ni todo, es imposible de explicar. Esto únicamente me sirve como recuerdo o referencia cuando me pierdo, (a perderme lo llamo estar egoico). 

Qué os parece el yo soy espiritual porque canto mantras, hablo con la Pachamama, envío amor a todos, no como carne, soy muy bueno… Pero mientras tanto siento enfado, rabia, me victimizo, culpo, pienso que la vida es difícil porque el sistema es el culpable… No me permito fallar, etc. Una lista interminable que afirma que lo de ser espiritual no lo comprendo. 

El pensamiento positivo, la ley de la atracción, cuánta necesidad de huir, de no responsabilizarse. Cuánta presión se genera entendiendo mal ese tipo de ideas, cuánta culpa oculta. ¿Cuándo es que hemos comprado la espiritualidad? ¿En qué momento negamos que todo es mente?. Negamos al Ser en el momento en el que ocultamos o negamos las sombras con las que nos identificamos. «Yo no soy, es el otro, yo reacciono así porque el otro hizo o dijo… Yo me culpo porque lo hice de tal modo…» No somos el ego, no somos las sombras, pero mientras lo creemos ser hemos de mirarlas sintiendo lo que sintamos y dejándonos ya de excusas externas. Al ego, al yo construido, hay qué negarlo si, pero haciendo el uso correcto de la negación. Ya hablaré de ello en otro artículo. Tiene que ver con el no obedecer a los pensamientos que nos hablan de ataque. Mientras dejamos sin mirar las creencias y rechazamos los sentimientos, mientras seguimos gobernados por esas ideas sobre el yo y los otros, negamos al ser porque no le estamos dando espacio. Tu, yo, ya somos espíritu, claramente bien confundidos con el ego, identificados con el personaje, con las historias que sostenemos para reforzar la identidad que consideramos ser.

Nos defendemos de nuestras proyecciones, de nuestras inseguridades, culpa, miedos que no identificamos en el momento y quizás nunca, esto depende de cuánto de cansados estamos de sufrir, de cuánto apego le tengamos a nuestras ideas sobre nosotros mismos y de cuánto queramos responsabilizarnos. Así que, espiritualidad, ser espiritual, ¿qué es? ¿leer libros espirituales? ¿evangelizar a los que les ves el ego? corregirlos, querer que cambien, ¿por qué? No queremos admitir que no nos soportamos a nosotros mismos. 

Ser espiritual no es ser bueno ni enviar bendiciones. Ser ecuánime, asertivo, amable, pacífico… Las cualidades del Ser se dan genuinamente como resultado de una comprensión de igualdad con el otro y de comprensión por saber que no hay nada ahí fuera, que no sea yo mismo contra yo mismo(versión miedo-culpa) o yo mismo amando, representando el amor. Espirituales o espíritu somos todos sin excepción ni grados. Lo único que aparentemente nos podría diferenciar es el grado de confusión mental. 

Mientras no abandonemos la creencia en el ataque y no aceptemos la esencia perfecta que somos, continuaremos enredados en conceptos, en leyes mágicas, en conflictos negados y exigiendo que algo ahí fuera nos complete, a veces una etiqueta como esa: Yo soy espiritual.

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